martes, 30 de diciembre de 2008

"Carne de píxel" de Agustín Fernández Mallo

Antes de ser conocido por la novela Nocilla Dream (2006) y su continuación, Nocilla Experience (2008), Agustín Fernández Mallo (La Coruña, 1967) quiso abanderar una nueva corriente poética que denominó Poesía Postpoética o Poesía Expandida. El germen se hallaba en su propia biografía, como licenciado en Ciencias Físicas, y en sus lecturas de filósofos posmodernos, entre los que se contaban Vattimo, Deleuze o Derrida. Todo ello cristalizó en el artículo "Hacia un nuevo paradigma: Poesía Postpoética", publicado por las revistas Contrastes (abril de 2003) y Lateral (diciembre de 2004). La intención del autor era proponer el método de la ciencia posmoderna como nueva poética, ya que comparte con las artes, y en especial con la poesía, el elemento de ficción. Esto supondría el paso definitivo de la Poesía Moderna hacia la Poesía Posmoderna, un giro copernicano que obviaría el objeto poético para tratar con el sujeto "poético", dotado de entidad propia, imprevisible y sólo analizable a partir de simulaciones o modelos fluctuantes, poéticos, ficticios al fin y al cabo.
El ejemplo que nos lega es Carne de píxel, galardonado con el XXXIV Premio de Poesía Ciudad de Burgos y publicado por DVD EDICIONES en el nº 115 de su colección de poesía. Este libro tiene como hilo conductor a un hombre y a una mujer, una pareja de enamorados, que visitan las calles de Nápoles y Capri. Su núcleo son las imágenes heterogéneas que captan de estos lugares, ya que se unen como píxeles de otra imagen mayor que no se siente en el detalle pero sí en su conjunto. De hecho, la mayoría de los poemas aparecen sin título y sin distinguir párrafos, como sólidos bloques de letras que quisieran emular a una fotografía demasiado pixelada (no obstante, a partir de la página 21 comienza a numerarlos como "pixelado nº 1", "pixelado nº 2"... hasta el "pixelado nº 0", que no llega a cerrar el poemario). Por otra parte, también encontramos, aunque de forma intercalada, una serie de textos en verso y escritos en cursiva que el autor atribuye al artículo "Los agujeros Negros, Constructores del Cosmos" que Mónica Salomé publicó en noviembre de 2005 en El País. Otros elementos paratextuales muy presentes en la poesía de Fernández Mallo y en los usos comunicativos con las Nuevas Tecnologías son los paréntesis, los corchetes y las siglas, pues introducen incisos y hacen referencia a objetos hoy cotidianos. También se sirve de símbolos matemáticos, que reivindican el carácter postpoético de su obra y plantean el poema como una ecuación. Por lo demás, abundan las referencias a obras literarias, películas, teoremas científicos, grupos musicales y otros elementos apoéticos, al más puro estilo de las Vanguardias o de los Novísimos.
En conclusión, Agustín Fernández Mallo ha compuesto un libro de prosa poética emotivo, bello en sus formas, acertado en su disposición, pero sin llegar al extremo que propugnaba en "Hacia un nuevo paradigma: Poesía Postpoética". Tal vez sea por alguna maldición que el rupturismo nunca se consuma en las letras castellanas, o que sus propuestas teóricas resultaban descabellas o absurdas en algunos de sus planteamientos. En cualquier caso, sea por error u omisión, es un poemario magnífico que merece la pena leer. Aquí tenéis algunos textos para abrir boca:

También se sabe hoy
que los agujeros negros iluminan
el universo en mayor proporción

de lo estimado.



hay algo en el píxel de carnal y abstracto, cuadriculada superficie que contiene toda la información visual posible, agota su sentido, y sin embargo es cifra, está vacío. Hay en el píxel una metafísica. Origen, piel acristalada, proteico paisaje, el viajero que llegando a Región. Más tarde cada cual fue concibiendo su sembrado de rosas cúbicas, cubículo, cubicaje [como quieras llamarlo]. Ganó tu sexo nitidez. Fracasó en particular la carne de las rectas para llegar a lo único que son, y=ax+b; letras. El resto, arrebato de lo que no existe: ficción: pura espectroscopia.





4 comentarios:

carina dijo...

No coneixia el teu bloc i avui hi he entrat m'ha agradat molt, aniré passant per aquí i de tant en tant comentaré la jugada. M'interessa el contingut del teu bloc, és bo veure persones com tu i l'Antonio que treballeu tant per l'educació i la llengua

Sàlvia dijo...

Héctor, feliz año nuevo, con un brindis y poesia:

"Hay que llegar a la cima..."
(Hamlet Lima Quintana)

Hay que llegar a la cima, arribar a la luz,
darle un sentido a cada paso,
glorificar la sencillez de cada cosa,
anunciar cada día con un himno.
Hay que subir dejando atrás el horror y los fracasos
arrastrarse y horadar la piel para ascender
y cuando por fin lleguemos a la cumbre
entonces, darnos vuelta
y estirar las manos hacia abajo
para ayudar a los que quedaron rezagados...

viernes dijo...

Feliz año, Héctor. Peculiar el señor Fernández Mallo, a mí me deja algo extraño su literatura, pero tampoco he profundizado mucho... Calvino siempre es un lugar tranquilo al que acercarse, Las ciudades invisibles es uno de mis libros favoritos, me alegra que compartamos gustos. :)

Héctor Monteagudo dijo...

Feliz año a todos y gracias por vuestros comentarios, Carina (nos vemos en "Lecturas y lectores), Sàlvia y Viernes.

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