miércoles, 25 de febrero de 2009

Homenaje de José Gutiérrez a Antonio Machado

El domingo 22 de febrero se cumplieron 70 años de la muerte de Antonio Machado, en la localidad de Collioure, Francia. Murió tres días después de su madre, "ligero de equipaje", confundido entre tantos refugiados republicanos que huían de la brutal represión fascista. Dicen que en el bolsillo de su gabán, roído por el tiempo y las penalidades del exilio, encontraron las últimas palabras que escribió Machado, "Estos días azules y este sol de la infancia", su enigmático testamento poético. Setenta años después, todavía reposa en Collioure, como un icono de la poesía moderna en castellano y como símbolo de una de las dos Españas, la de los vencidos, la de los humillados, la de los parias que perdieron lo poco que les pertenecía, pero también la de los que conservaron, hasta espirar el último aliento de vida, la dignidad.
Por otra parte, creo que la mejor forma de rendir homenaje a un poeta es mediante un poema. He prescindido de los textos de Antonio Machado porque otros los habrán citado (y los seguirán citando) para recordarlo. También opino que sus versos hay que degustarlos en soledad, tal vez en el salón familiar, y dedicarle su tiempo para apreciarlos. Por tanto, he preferido una solución humilde, la de recurrir a un poeta poco conocido, como José Gutiérrez, nacido en Nigüelas, Granada, en 1955, que compuso el poema que podéis leer a continuación en 1976.



ANTONIO MACHADO

(COLLIOURE, 1939)

Estos días azules y este sol de la infancia

A. M.

Este día de niebla que declina

supo del espejismo verdadero,

del sueño de la sombra, tan certero,

de la canción secreta que ilumina

el tiempo. Como lenta y terca espina

los años lo persiguen ya postrero

mientras cierra los ojos y el sendero

se abre de nuevo azul: por él camina.

No recuerda su nombre ni la estancia,

si es la luz de los campos de Castilla

la que dora la tarde o si la luna,

enredada en jazmines de la infancia,

lo acerca hasta aquel patio de Sevilla.

En sus brazos la muerte ya lo acuna.


4 comentarios:

Juan Antonio Glez. Romano dijo...

No conocía l poema y m ha gustado. Y no era fácil el reto.
Por cierto, fue el domingo 22; to también lo celebré.

Héctor Monteagudo dijo...

Gracias, Juan Antonio, fue un despiste. Vi tu entrada-homenaje de parte de la Generación del 50 en peregrinación a Collioure, donde está la tumba de Machado. También me pareció enigmático ese personaje desconocido y estoy de acuerdo en que sería el candidato perfecto para un apócrifo o para una novela al estilo de "Beatus Ille". Otro pensamiento que me vino entonces es que, de alguna manera, mediante tu serie de poetas apócrifos, primos hermanos de Juan de Mairena, ya le rindes un tributo, casi diario, a Antonio Machado. Un saludo, amigo.

viernes dijo...

Buen homenaje, sí señor, para un poeta imprescindible...

saludos

Héctor Monteagudo dijo...

Podría haber sido mejor, amigo Viernes, pues don Antonio es un poeta necesario para comprender algunos aspectos de la vida que habitualmente no se explican en los libros, como la humildad. Salud y birras, compañero.
P.D. Igual te llega un correo sobre una cena de Fallas para el día 18.

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