domingo, 29 de marzo de 2009

Andrés Neuman y "El viajero del siglo"

El escritor argentino, afincado en España, Andrés Neuman (Buenos Aires, 1977) ha sido galardonado con el XII Premio Alfaguara de Novela por El viajero del siglo, una novela histórica ambientada en la Alemania "post-napoleónica" del S. XIX. El jurado estuvo presidido por Luis Goytisolo y la cuantía del Premio asciende a 133.306 euros, sin contar con el valor de la escultura de Martín Chirino que se le concede.
La mayor parte de sus datos biográficos y profesionales se encuentran en su página web personal, aunque no estaría de más destacar que llegó a Granada con 14 años, donde se licenció en Filología Hispánica, para después dar clase de literatura hispanoamericana en su universidad. En la actualidad, es columnista del suplemento cultural de ABC, además de en los diarios "Ideal de Granada" y "Sur de Málaga".
Sobre su trayectoria profesional, ha cultivado tanto poesía como novela y libros de relatos. Su primera obra en prosa, Bariloche (1999), tiene como eje temático Buenos Aires y ha sido reeditada por Anagrama en edición de bolsillo en 2008. Le siguieron La vida en las ventanas (2002) y Una vez Argentina (2003). El que espera (2000) recoge sus primeros relatos breves bajo el lema de que "El cuento es el que mejor sabe guardar un secreto". Al hilo de esta idea, publicó en 2007 dos volúmenes más: El último minuto y Alumbramiento. Su producción poética se compone de siete libros y uno recopilatario, Década (poesía 1997 - 2007), editado por Acantilado en 2008: Métodos de la noche (1998), El jugador de billar (2000), El tobogán (2002), La canción del antílope (2003), Gotas negras (2007), Sonetos del extraño (2007) y Mística abajo (2008). Por último, también ha publicado un libro de aforismos y pensamientos, El equilibrista, en 2005, su primera y única incursión en el ensayo.


Para ilustrar la obra de Andrés Neuman, cito el poema "Bienestar", escrito en 2005 y extraído de La rosa profunda, además de un vídeo de Youtube que comenta la noticia.

BIENESTAR

En un costado, a gusto
la tarde se acomoda. Involuntarias
se dejan absorber las luces diurnas.
¡Bellos ojos del tiempo entrecerrados,
qué sencillo parece vigilarme,
qué justas las esperas cuando hay ganas!
Todo mortal merece un poco de quietud,
el premio fabuloso de que los pensamientos
encuentren su respaldo,
ganen peso.

Inercia deliciosa,
deposita en mis hombros esa mano,
confíame el susurro, no aceleres.
Sé que no durarás, pero los cambios
larvan su enhorabuena
en momentos casuales como éste.
Nada tiene de ingenuo el bienestar
si se aceptan sus frágiles conductas,
el vacío regalo que atesora.
Mientras tanto, de acuerdo en un rincón,
los lagartos al sol y yo esperamos
la bonanza del día transcurriendo.



4 comentarios:

viernes dijo...

no es que sea muy seguidor de Andrés Neuman, pero ese me parece un buen poema, buena elección!

Saudos, Héctor!

olga dijo...

Acabamos de dejaros un regalo en nuestro blog. Pasad a recogerlo :-)
http://bemilladoiro.blogspot.com

Javier Cercas Rueda dijo...

En mi opinión es larga, pretenciosa y aburrida. Se aprecian lecturas, momentos de talento (la escena del abanico en el primer encuentro Hans-Sophie) y mucho trabajo para componer esto, pero el resultado es pesado y poco interesante. Me gustó mucho más Bariloche, una novela suya anterior.

María García-Lliberós dijo...

He leído esta novela y me ha impresionado mucho. Acabo de colgar una reseña en http://cronicadelecturas.blogspot.com y me gustaría saber si la compartís.

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