domingo, 26 de diciembre de 2010

"Instructions", de Neil Gaiman

Aunque parezca un poco friki, encontré mi regalo de Navidad en una actividad publicada en El tinglado  sobre el poema "Instructions", de Neil Gaiman. Este autor es conocido por los libros infantiles Stardust (1999) y Coraline (2002), con sus respectivas versiones cinematográficas, además del guion de la novela gráfica The Sandman (1988-1996).
"Instructions" es un homenaje a los escritores más conocidos de literatura fantástica, como J. R. R. Tolkien o C. S. Lewis, y a las narraciones del folklore occidental que les sirvieron de primera inspiración. El poema se construye con los consejos que la voz poética da al lector que se adentra en el mundo imaginado de la fantasía épica. Lo llamativo es que considera al tú lírico no como un lector al uso, sino como un personaje de acción que debe enfrentarse a situaciones que se pueden leer en Narnia, El hobbit o El Señor de los Anillos
Además del original en inglés y del vídeo que está incrustado en la actividad de El tinglado, cito una traducción retocada que he tomado del blog argentino Lengua y literatura.


Toca el portón de madera en la pared que no habías visto nunca antes.
Di “por favor” antes de abrir el cerrojo,
pasa,
camina por el sendero.
Un rojo diablillo de metal cuelga de la puerta principal pintada de verde
como llamador.
No lo toques, te va a morder los dedos.
Camina por la casa. No agarres nada.
No comas nada.
Sin embargo, si alguna criatura te dice que tiene hambre,
aliméntala.
Si te dice que está sucia,
lávala.
Si se lamenta de que tiene dolor,
si puedes,
aliviáselo.
Desde el jardín trasero vas a poder ver
el bosque.
El profundo aljibe por al lado del cual pasas lleva
al reino del Invierno;
hay otra tierra al fondo de él.
Si das la vuelta aquí,
puedes volver a salvo;
no vas a perder tu honor. No voy a pensar menos de ti.
Una vez que hayas cruzado el jardín, vas a estar en
el bosque.
Los árboles son viejos. Ojos miran desde la maleza.
Debajo de un roble retorcido se sienta una anciana.
Puede que te pida algo;
dáselo.
Ella te va a señalar el camino al castillo.
Dentro hay tres princesas.
No confíes en la menor. Sigue caminando.
En el claro, detrás del castillo, los doce meses
se sientan alrededor del fuego,
calentándose los pies, intercambiando historias.
Puede que te hagan favores si eres cortés.
Puede que recojas frutillas en el frío de julio.
Confía en los lobos, pero no les digas
adónde vas.
El río se puede cruzar en balsa.
El balsero te llevará.
(Y la respuesta a su pregunta es ésta:
si le da el remo a su pasajero, va a poder ser libre y dejar el bote.
Dile esto sólo desde una distancia segura).
Si un águila te da una pluma, guárdala bien.
Acuérdate: los gigantes duermen profundamente,
las brujas suelen ser traicionadas por sus apetitos,
los dragones tienen un punto débil, siempre, en algún lugar,
los corazones pueden estar bien escondidos,
pero los traicionas con tu lengua.
No sientas celos de tu hermana.
Debes saber que los diamantes y las rosas
son tan incómodos cuando se balancean
de los labios de uno como sapos y ranas:
más fríos, también, y más afilados, y cortan.
Recuerda tu nombre.
No pierdas la esperanza -lo que buscas va a ser encontrado-.
Confía en los fantasmas. Confía en que los que ayudaste
te van a ayudar cuando sea su turno.
Confía en los sueños.
Confía en tu corazón, y confía en tu historia.
Cuando regreses, vuelve por el camino por el que te marchaste.
Los favores van a ser devueltos; las deudas, saldadas.
No te olvides de tus modales.
No mires atrás.
Sube a la sabia águila (no te vas a caer).
Sube al pez plateado (no te vas a ahogar).
Sube al lobo gris (te sostendrás bien de su pelaje).
Hay un gusano en el corazón de la torre;
es por eso por lo que no va a mantenerse en pie.
Cuando llegues a la casita,
el lugar en el que tu viaje empezó,
la vas a reconocer, aunque te va a parecer
mucho más pequeña de lo que recordabas.
Camina por el sendero, y por el portón del jardín
al que no habías visto nunca sino una vez.
Y, entonces, vuelve a tu hogar. O haz un hogar.
O descansa.




Touch the wooden gate in the wall you never
saw before.
Say "please" before you open the latch,
go through,
walk down the path.
A red metal imp hangs from the green-painted
front door,
as a knocker,
do not touch it; it will bite your fingers.
Walk through the house. Take nothing. Eat
nothing.
However, if any creature tells you that it hungers,
feed it.
If it tells you that it is dirty,
clean it.
If it cries to you that it hurts,
if you can,
ease its pain.

From the back garden you will be able to see the
wild wood.
The deep well you walk past leads to Winter's
realm;
there is another land at the bottom of it.
If you turn around here,
you can walk back, safely;
you will lose no face. I will think no less of you.

Once through the garden you will be in the
wood.
The trees are old. Eyes peer from the under-
growth.
Beneath a twisted oak sits an old woman. She
may ask for something;
give it to her. She
will point the way to the castle.
Inside it are three princesses.
Do not trust the youngest. Walk on.
In the clearing beyond the castle the twelve
months sit about a fire,
warming their feet, exchanging tales.
They may do favors for you, if you are polite.
You may pick strawberries in December's frost.
Trust the wolves, but do not tell them where
you are going.
The river can be crossed by the ferry. The ferry-
man will take you.
(The answer to his question is this:
If he hands the oar to his passenger, he will be free to
leave the boat.
Only tell him this from a safe distance.)

If an eagle gives you a feather, keep it safe.
Remember: that giants sleep too soundly; that
witches are often betrayed by their appetites;
dragons have one soft spot, somewhere, always;
hearts can be well-hidden,
and you betray them with your tongue.

Do not be jealous of your sister.
Know that diamonds and roses
are as uncomfortable when they tumble from
one's lips as toads and frogs:
colder, too, and sharper, and they cut.

Remember your name.
Do not lose hope — what you seek will be found.
Trust ghosts. Trust those that you have helped
to help you in their turn.
Trust dreams.
Trust your heart, and trust your story.
When you come back, return the way you came.
Favors will be returned, debts will be repaid.
Do not forget your manners.
Do not look back.
Ride the wise eagle (you shall not fall).
Ride the silver fish (you will not drown).
Ride the grey wolf (hold tightly to his fur).

There is a worm at the heart of the tower; that is
why it will not stand.

When you reach the little house, the place your
journey started,
you will recognize it, although it will seem
much smaller than you remember.
Walk up the path, and through the garden gate
you never saw before but once.
And then go home. Or make a home.
And rest.
Neil Gaiman

4 comentarios:

Esther dijo...

Precioso, regalo, Héctor. Este año descubrí a Neil Gaiman a través de un entusiasta compañero y disfruté leyendo "El libro del cementerio" y "Coraline". Apunto tu propuesta en mi carta a ver si cuela...
Disfruta mucho de estos días. Un abrazo.

Héctor Monteagudo dijo...

Gracias, Esther. La primera vez que supe de Neil Gaiman fue por un compañero de Filologia Catalana, aficionado a los cómics, que me resumió el argumento de The Sandman en la cafetería de la Facultad, mientras tomábamos unas cervezas. La verdad es que no me enteré de mucho. Años más tarde, cuando recopilaba películas sobre LIJ para 1º de ESO, vi su nombre de nuevo, en los títulos de crédito de Stardust y Los mundos de Coraline.
Lo de la carta a los Reyes me ha dado una idea que áun no desvelaré.
Un abrazo, Esther, y disfrutes estos días entre la familia y los libros.

Antonio dijo...

Tampoco yo conocía el texto que recoges. Gracias por traerlo aquí con tanta oportunidad.

Héctor Monteagudo dijo...

La verdad es que fue producto de la casualidad y del aburrimiento navideño, pero, aún así, me sorprendio. Gracias por el comentario y un saludo, Antonio.

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