lunes, 24 de abril de 2017

Diez años después...

El sábado, 22 de abril, se cumplieron diez años de la primera entrada que publiqué en este blog, Aguja de marear. Aquel viaje inaugural fue el punto de partida para una travesía para la que aún no vislumbro puerto, aunque haya padecido marejadas de desigual intensidad y momentos de calma tensa, que me obligaron a plegar las velas a la espera de tiempos mejores.
Los detalles del viaje se fraguaron en un curso de animación a la lectura en el CEFIRE de Valencia, en una sesión práctica que maridaba con las TIC por la notoriedad que estaban adquiriendo los blogs como epicentro del enfoque por proyectos en Segundo Ciclo de Secundaria. La ponente fue Angus Iglesias, que presentó la antología de la Generación del 27 en línea que realizó con sus alumnos de 4º de ESO en forma de wiki y cuyo diario pedagógico recogió en un blog creado con Blogspot. La práctica de esa sesión, por lo tanto, se centró en que nos familiarizáramos con la plataforma de Google, para crear nuestro propio blog y explorar aquel territorio hasta entonces desconocido para muchos de los que estábamos allí. Nos organizaron por parejas, pues no había ordenadores suficientes en la sala del CEFIRE, y proyectaron los pasos necesarios para crear una cuenta en Gmail -que todavía conservo- e iniciar sesión en Blogger. Tras enredar con plantillas, "headers" (o cabeceras), "footers" y demás elementos virtuales, nos introdujo en el proceloso mar de los "gadgets", de los artilugios digitales, de herramientas TIC como Librarything (que recuperé años más tarde), Google Calendar o Google Maps, bien fuera para incrustarlas en la "sidebar" (o columna lateral), bien para figurar en alguno de los "posts" o entradas de la "timeline", por estricto orden cronológico inverso. Tenía como pareja de PC a Amparo Abarca, compañera de especialidad, con la que trabajé después y a la que tengo gran aprecio, pues amenizó aquella sesión que pudo ser árida por la abundancia de conceptos técnicos nuevos. Sin embargo, Aguja de marear no nació en el pesebre del CEFIRE, sino unas horas más tarde, cuando llegué a casa y pude manipular mi propio ordenador. Necesitaba algo de tiempo y soledad para asimilar lo que había aprendido ese día con el fin de ponerlo en práctica en un blog de prueba, en fase de borrador. que virtualizase esos conocimientos. Para ello, primero necesitaba un nombre, que comenzase por "a" para que fuera indexado al inicio de cualquier lista de blogs, de los que aún quedan numerosos ejemplos. Tras darle algunas vueltas, elegí "aguja de marear" porque era sinónimo de bitácora, de diario náutico, y porque recordaba a la que compuso Quevedo para atacar a Góngora. El propósito, en este primer momento, no estaba definido; tan solo pretendía compartir las tareas que realizaba en los cursos de formación del profesorado, para provecho del lector ocasional, y de otros materiales que tenía almacenados en mi disco duro.
El segundo momento o renacimiento del blog vino como proyecto final del Diploma de Posgrado de Literatura Infantil y Juvenil que cursé con Gemma Lluch en la Universidad de Valencia. Esto supuso una reorientación definitiva hacia el fomento de la lectura, que paulatinamente se amplió con la escritura creativa y la aplicación de las TIC en el aula. Esta ampliación fue consecuencia de la actividad diaria y de la relación con autores de Literatura Juvenil en la Comunidad Valenciana, por un lado, y de la curiosidad por las Nuevas Tecnologías, ya fuera desde el aprendizaje informal que alimentaban otros blogs, webs y redes sociales (Twitter, Facebook, Pinterest, etc.), como del formal, en cursos especializados, muchos de ellos en línea, pero también presenciales, para la implementación de las TIC. Para las asechanzas del día y día -y sus necesidades-, creé el blog de aula Anatomía del verbo, en 2008, destinado a alumnos, padres y compañeros a los que les pueda ser útil mi trabajo.
La comunión entre los tres fines, así como los modelos para administrar, mejorar y adecuar a los tiempos, siempre cambiantes, del ámbito educativo, los encontré en los espacios digitales de Re(paso) de Lengua, de Toni Solano; A pie de aula, de Lourdes Domenech; Darle a la lengua, Felipe Zayas; Depasseig, de Elisabet Roig; Darabuc, de Gonzalo García; Blogge@ndo; En ocasiones... leo libros, de Carlota Bloom; Apuntes de Lengua, de Pep Hernández; Profesor en la Secundaria, de Joselu; Sapere aude!, de Esther Esorihuela; La bitácora de la Lengua, de Alberto G.; El umbral de la palabra, de Mª José Chordá; Palabras azules; De poetas y piratas, de Elisa Tormo; y tantos otros que aún están frente al teclado o que han decidido hacerse a un lado por circunstancias puramente vitales.
Por último, he recopilado las entradas más representativas de Aguja de marear y algunas de las repercusiones que ha tenido en otros espacios digitales en la línea cronológica que aparece a continuación, elaborada con Storify.

martes, 18 de abril de 2017

2.3. Mi biblioteca literaria: novela y cuento

Estamos hechos de historias. Ya lo afirmó Eduardo Galeano en uno de sus más célebres microrrelatos. Somos historias y caminamos con ellas, día tras día, a todas horas, y casi en cualquier lugar. No importa que solo entretengan o informen o sorprendan o nos ayuden a socializar con extraños y conocidos. Necesitamos historias para vivir y ser vividos por los demás.
La realización artística, escrita y ficticia de parte de esa materia narrativa se concreta en la prosa de cuentos y novelas, hasta erigirse en el tronco central de la gran mayoría de las bibliotecas. Allí residen los mundos probables de los que hablaba Alejo Carpentier y la seguridad interior de que no estamos solos, tal y como le atribuían a C.S. Lewis en la magnífica película Tierras de penumbra.
El fuste de mi biblioteca lo integran, no obstante, tanto escritores en castellano como en otros idiomas, muchos de ellos clásicos, aunque sin descuidar a los contemporáneos. Junto a los títulos que leí y estudié en el Bachillerato y en los que profundicé durante la carrera, como Don Quijote, el Lazarillo o las obras principales de Pérez Galdós, descubrí otros que me marcaron en menor o mayor medida: los cuentos de Borges; los de César Vallejo; La letra escrita, de Rafael Chirbes; Los detectives salvajes, de Roberto Bolaño; Rayuela, de Julio Cortázar; El crimen del cine Oriente, de Javier Tomeo; Soldados de Salamina, de Javier Cercas; Nubosidad variable, de Carmen Martín Gaite; Los mares del sur, de Vázquez -Montalbán y un largo etcétera de libros escritos en castellano de los que, a buen seguro, olvido unos cuantos (no sé si con justicia o no).
Si atendemos a las traducciones de lenguas extranjeras, la variedad es aún mayor: La conjura de los necios, de J. Kennedy Toole; En el camino, de Jack Kerouac; Trópico de cáncer, de Henry Miller; El caballero de la carreta, de Chrétien de Troyes; 1984 y Rebelión en la granja, de George Orwell; La presa, de Kenzaburo Oé; Mefisto, de Klaus Mann; Demian, de Hermann Hesse; El extranjero, de Albert Camus; Las ciudades invisibles y El barón rampante, de Italo Calvino; Bartleby, el escribiente, de Herman Mellville; etc.
En resumen, la lista que comencé con Librarything para novela y cuento tal vez sea la más incompleta de todas y la que más horas de placer me proporciona. Allí se conjugan mis tanteos pasados, mis descubrimientos estudiantiles, con los autores que más me seducen en la actualidad o aquellos que mejor han resistido el paso del tiempo y del olvido. Espero que, una vez avanzada en su catalogación, sea de provecho para que otros lectores conquisten estos mundos probables y hagan suya esta manía irreductible de saber que nos estamos solos.



martes, 31 de enero de 2017

Currículums literarios con "Do you buzz"



El pasado mes de diciembre acabé un CEFIRE o curso destinado a profesores denominado "La creatividad en una escuela plurilingüe", tutorizado por M. Carmen Romero Riera, compañera de la especialidad de Inglés en el IES Callosa d'en Sarrià.
Entre los objetivos de este curso, tenían preferencia difundir propuestas de actividades creativas y motivadoras; intercambiar ideas, materiales o recursos entre los participantes; y diseñar tareas innovadoras, inspiradas en las que ya se habían estudiado. La gran mayoría tenían un mayor aprovechamiento para las clases de idiomas, aunque también había un porcentaje significativo que se podían utilizar en las de lenguas maternas, con el concurso de las TIC.
Una de las más interesantes rescataba una herramienta digital para diseñar y difundir currículums vitae en la red, conocida por Do you buzz.  Permitía, entre otras posibilidades, establecer un objetivo claro para la escritura de textos digitales breves y discontinuos, en combinación con otros códigos audiovisuales. Después de trastear un poco con ella, recordé un proyecto que se difundió en los inicios de la popularización de Facebook y que trabajaba la vida y obra de los autores más representativos de los Siglos de Oro como si abrieran un perfil en esta famosa red social. Esto me llevó a diseñar la actividad final para este curso como si los autores de ese periodo y de la Edad Media quisieran elaborar sus propios currículums con los datos, méritos y hasta fragmentos de sus obras más granados con el fin de convencer al resto de los alumnos de una clase de 3º de ESO que merecen ser estudiados. Junto con la descripción del producto final, las fases que se deberían seguir y los materiales que serían necesarios, añadí una rúbrica que facilitase no tanto la calificación como la valoración objetiva de la misma para mejorarla o adaptarla a la situación específica de cursos sucesivos.

lunes, 30 de enero de 2017

De la libreta de clase al pasaporte del portfolio



El cuaderno es una valiosa herramienta estratégica que facilita el aprendizaje del estudiante y su seguimiento por parte de la familia y del profesor, puesto que refleja no solo el trabajo diario y su progreso, sino también la gestión docente de la clase.
Sin embargo, la relevancia de esta herramienta plantea, a su vez, los retos de qué valorar en el cuaderno de clase y cómo lograr una aplicación exitosa en el aula. Para el primero, realicé un análisis de errores frecuentes en libretas de 1º y 3º de ESO, las reformulé en positivo para establecer una lista de cotejo -inspirado por Enseñar lengua, de Cassany- y lo compartí en este blog, hace unos años, bajo el título de "Carné por puntos para evaluar el cuaderno de clase". Tuvo cierta aceptación entre algunos compañeros y me sirvió durante varios cursos para valorar la libreta y enseñar las rutinas de trabajo necesarias entre mis alumnos de Secundaria, ya que, junto a los ítems redactados como descriptores o "estándares", se establecía una puntuación objetiva que se podía comparar -para mejorarla- de trimestre en trimestre.
Hace un par de años decidí revisar este documento, inspirado por el Portafolio Europeo de las Lenguas (PEL) y su versión electrónica (e-PEL). A pesar de que, tradicionalmente, se había utilizado para la enseñanza de idiomas y no para la de lenguas maternas, me atrajo su diseño tripartito, correspondiente al pasaporte, la biografía lingüística y el dossier. De esta manera, se podrían trabajar las rutinas de trabajo y la reflexión de la propia identidad en el pasaporte; la autoevaluación crítica de la competencia comunicativa en la biografía lingüística; y la recopilación sistemática, meditada, de evidencias en el dossier. Estas evidencias son de muy diversa naturaleza, pues comparten categoría tanto los apuntes como las tareas, actividades, proyectos, lecturas, esquemas, trabajos de investigación, cómics o textos de creación literaria que los estudiantes elaboren durante el curso. Los textos digitales, infografías, presentaciones en Power Point y demás evidencias que superan los límites físicos del papel se gestionarían a través de una versión electrónica en Google Sites, a la que se accede por el código QR del pasaporte, y que todavía continúa en construcción.
Por último, con el fin de garantizar su implantación eficaz en las aulas, el segundo reto, he adjuntado el documento que utilizaría en las primeras sesiones del curso, puesto que muestra con detalle cómo llevarlo a cabo, tanto para las evidencias en papel como en las digitales, con la esperanza de que sea de provecho o sirva de inspiración en algunos compañeros para que dejen de pedir libretas y se atrevan a construir portafolios en colaboración con sus estudiantes.





Modelo de pasaporte para el portafolio:




Para más información, se puede consultar el tablero de Pinterest Port(a)folios:

Sigue el tablero Ortografía de Héctor en Pinterest.

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