domingo 11 de marzo de 2012

Los animales imposibles del Bestiario de Primero


Este Bestiario de Primero surgió de una actividad voluntaria sobre la descripción que realizaron algunos alumnos de 1º de ESO para Lengua Castellana, en el IES de Ademuz.  Los objetivos que recogía el enunciado eran: inventar un animal que no hubiese existido antes a partir de las características de otros que sí existieran, ponerle un nombre, describir tanto su apariencia física como sus costumbres o su personalidad, representarlo mediante un dibujo, compartir los resultados con el resto de la clase y reunirlo, junto con las aportaciones de otros compañeros, en un libro de animales imposibles o “bestiario”.
La última fase, la de la publicación, ha corrido a mi cargo que, como en otras ocasiones, he preferido componer con los trabajos escaneados de los estudiantes, con todos sus defectos, sus faltas de ortografía y sus borrones. Me pareció la mejor opción porque no solo facilita la inclusión de los dibujos originales que acompañan cada texto, sino que respeta el carácter original de cada texto y demuestra la indudable creatividad de sus pequeños autores.
La elección del formato en PDF se debe a que se puede almacenar en ciertas plataformas como Scribd, ya sea para descargarlo en el ordenador o para incrustarlo en un blog, como Aguja de marear, con el fin de que se pueda leer en línea.

Espero que disfrutéis con su lectura:

Bestiario de Primero

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Bestiario de Primero por Héctor Monteagudo Ballesteros se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 3.0 Unported.

martes 21 de febrero de 2012

¿Quién es el enemigo del Luis Vives?


Citada por Àlida Reig en Facebook

Estoy viendo las imágenes sobre la carga policial de hoy contra los alumnos del IES Luis Vives y siento una mezcla de asombro, indignación y vergüenza. Durante toda la tarde he seguido el goteo -que ha terminado por ser un río- de fotos, vídeos y retransmisiones en "streaming" en Twitter y Facebook, que mostraban cómo un antidisturbios estampaba de un manotazo a dos chicas sobre un Peugeot gris, las provocaciones calculadas de un supuesto infiltrado de la Policía y la cabeza ensangrentada de un estudiante detenido. Algunas han sido "Trending Topic" con el "hashtag" #PrimaveraValencia, que remite a las primaveras árabes y otras han adoptado la de #yotambiensoyelenemigo, que desafía las palabras del Jefe de Policía de Valencia. Suya es la respuesta a una periodista que ayer le preguntaba por los planes de actuación que tenía las fuerzas de seguridad ante las nuevas movilizaciones que habían anunciado los alumnos del Luis Vives con que no se le revelan al "enemigo" ningún plan para que no se anticipe. Lo terrible no es solo que Antonio Moreno juegue a ser Patton arremetiendo contra estudiantes de dieciséis años que cortan calles con toda la legitimidad que les otorga la rabia por un futuro recortado, sino que la propia Administración, el blanco de esta ira, parece que comparte esta opinión. Sin embargo, nosotros, los que nos sentiríamos orgullosos de ser sus profesores, tenemos un soplo de esperanza en esta generación que lucha y grita por lo que cree, por la causa común de la Educación Pública.

miércoles 25 de enero de 2012

El esperpento valenciano de los recortes en Educación (II)


Manifestación por la Educación del 21 de enero,
con el edificio del Banco de Valencia de fondo,
símbolo de la quiebra y del poder económico.  
Las últimas declaraciones del ministro de Educación y Cultura, José Ignacio Wert, tampoco presagian un final feliz para este drama, sino que lo escora peligrosamente hacia el esperpento al afirmar que "Un sistema en el que el aumento de los recursos ha llevado a la disminución de los resultados es uno que requiere una profunda –y urgente– reflexión", lo que anticipa un recorte mayor de los 3.000 millones de euros que se han hecho hasta ahora en Educación.
Para ello no han sido necesarias las recomendaciones de la agencia de calificación de deuda Fitch, que se quejaba de que las comunidades autónomas gastaban demasiado en escuelas y hospitales, sino que forma parte de un plan perfectamente orquestado por el Partido Popular desde que chupaba banquillo en la oposición. Mariano Rajoy ya lo dejó entrever en su discurso de investidura al anunciar un Bachillerato de tres años donde “se valorara la excelencia”. Lo confirma la noticia que publica elEconomista.es sobre el anuncio que el ministro de Educación hará mañana de la supresión de 4º de ESO para que se convierta en 1º de Bachillerato, una cuestión polémica que sin dejar de ser legítima necesitará de una nueva ley de educación que, en aras de la meritocracia y en contra del "aprobado fácil", tal y como lo ha expresado en otros medios, elimine muchas de las medidas de atención a la diversidad que incorporaba la LOE, aumente los conciertos -junto con su dotación económica- y elimine Educación para la Ciudadanía, definitivamente, no por razones pedagógicas, sino ideológicas. 
Esta reforma legislativa obedecerá a ciertos objetivos de fondo que tomarán el acortamiento de la edad obligatoria hasta los quince años como caballo de Troya. El primero será recortar más puestos de trabajo en la Enseñanza, al eliminar muchos grupos que hoy pertenecen a 4º de ESO, Diversificación (PDC) y PCPI. De hecho, varios responsables políticos de Educación, entre los que se contaba el entonces conseller de esta área, José Ciscar, manifestaron, tras el discurso de investidura, que la ampliación del Bachillerato se realizaría sin la contratación de nuevos profesores, lo que se traduciría en un aumento de horas para los funcionarios de carrera, pero cobrando el mismo sueldo, y la obligación de impartir asignaturas para las que no están capacitados, como ocurre en la Comunidad de Madrid, con el consiguiente perjuicio a la calidad educativa. El segundo objetivo sería lograr más trabajadores jóvenes, con menor cualificación profesional y menos críticos con las condiciones laborales para suplir la mano de obra inmigrante que está volviendo a sus países de origen por culpa de la crisis. La búsqueda de la excelencia no sería más que la excusa perfecta para desarticular el actual sistema educativo, que a pesar de todas sus imperfecciones, se cuenta entre los más igualitarios de Europa, pues abocaría a los alumnos con problemas de aprendizaje o que no tienen recursos suficientes con los que pagar clases particulares a no obtener título alguno, aunque acaben sus estudios obligatorios, para que formen la clase de trabajadores que desean los empresarios que defienden el contrato único y el despido libre. Sus hijos, en cambio, disfrutarán de los conciertos de Bachillerato que se concederán, ya que le salen más baratos a la Administración si no repara en la calidad del servicio, o de la enseñanza exclusivista de la privada, en pos de unos méritos que, en el fondo, no siempre podrán ganar con esfuerzo, sino a golpe de talonario, por mucho que lo quieran camuflar como pago a actividades extraescolares.  
Así puede quedar la Educación Pública, atrapada, de nuevo, por ese perverso regreso al futuro, donde los servicios públicos están desprestigiados y se relegan a labores de beneficencia, mientras que los privados convierten las necesidades básicas en signos de distinción para los que siempre han tenido más.

martes 24 de enero de 2012

El esperpento valenciano de los recortes en Educación (I)


La manifestación del pasado sábado 21 de enero en Valencia fue el segundo acto del drama de los recortes en Educación. El primero comenzó hace un par de años con la escena de la no contratación de miles de interinos, al que le siguió la reducción silenciosa del 5% de nuestro sueldo y que ha culminado, de la manera más anticlimática, con la publicación del Decreto-Ley del Gobierno Valenciano que elimina las vacaciones de los docentes no definitivos que disfrutan de vacante, la eliminación de complementos salariales y el pago de la mitad de los sexenios, para los que no se reconocerán este curso y el siguiente en su cobro futuro. 
Este Decreto, además, contempla una disposición que auguraría el despido del 25% de la plantilla de personal interino, de cualquier servicio público transferido, si el Consell de Hacienda del señor Vela lo estima oportuno, lo que marcaría un tercer acto trágico, donde no solo habrían más parados y más familias en una situación económica desesperada, sino que muchos colegios, institutos, farmacias, hospitales y ambulatorios, por tratar, solo, de los servicios básicos, se verían forzados a cerrar o a mantener una actividad que no satisfaría las necesidades más elementales de los ciudadanos. Esto ya ocurre en los centros concertados y públicos que no reciben el dinero que les adeuda Conselleria d’Educació para sufragar los gastos de mantenimiento, de los que ahora se hace eco la prensa cuando informan de que un colegio ha cerrado porque les han cortado la luz por impago o publican la imagen de los estudiantes tapados con mantas en plena clase porque no tienen dinero para pagar el gasoil de la calefacción, una estampa que saltó de Facebook a los medios de comunicación y que le costó la expulsión, con su posterior readmisión, al alumno que la difundió.
El contraste se encuentra en tantos años de despilfarro y robo indisimulado de las arcas públicas que han precipitado a la Comunidad Valenciana a la quiebra técnica. Desde la presidencia de Eduardo Zaplana, se han gastado miles de millones de euros en proyectos megalómanos, deficitarios, mal gestionados y del todo superfluos para los valencianos como Terra Mítica, el circuito urbano de F1, la Ciudad de la Luz, las instalaciones para la Copa América, la Ciudad de las Artes y las Ciencias o la última y más flagrante malversación, el aeropuerto sin aviones de Castellón, en la que ya se puede admirar la estatua de su hacedor, Carlos Fabra, en un costoso ejercicio de culto a la personalidad perpetrado por el artista Ripollés. La presidencia de Camps añadió las tramas de corrupción Gürtel, que afecta también a Iñaki Urdangarín, la gestión de las aguas residuales en Valencia o la de basuras en Orihuela. No me detengo, sin embargo, en las cuarenta empresas públicas de dudosa legalidad que han originado gran parte de la deuda que la arrastra la Generalitat y que no se pudo paliar con la emisión de bonos patrióticos. Tampoco detallo que el recorte de los mil millones de euros que sufrimos es solo el principio, pues la deuda total alcanzará los 62.000.000.000., una cifra que no se ha logrado por la inversión en Educación, Sanidad o en servicios sociales para mejorar la calidad de vida de los valencianos. De hecho, muchos estudiantes y docentes recordamos que en los tiempos de bonanza económica, cuando nos visitaba el Papa y se regalaban bolsos de Louis Vuitton por doquier, gran parte de los centros educativos se desparramaban en barracones infectos, se obligaba a impartir Ciudadanía en inglés, se contrataban inspectores a dedo para velar que así se hiciera y se promocionaba la optativa de Chino a la vez que se reducía el número de plazas en oposiciones o se tardaban semanas en cubrir una baja laboral. 
En resumen, los servicios públicos de la Comunidad Valenciana no se beneficiaron  cuando hubo dinero, ni originaron la crisis, ni la agravaron, ni su recorte será la solución de nada: será, en todo caso, un parche populista que estallará tarde o temprano y que lastrará el futuro de millones de valencianos.     

sábado 31 de diciembre de 2011

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