domingo 15 de noviembre de 2009

Una apuesta necesaria: "leer.es"

El Ministerio de Educación, en colaboración con el Instituto Cervantes y la Real Academia Española, acaba de lanzar leer.es, un portal dedicado al fomento de la lectura que pretende ofrecer consejos y recursos para familias y docentes. En su página principal, al margen de las consabidas secciones de agenda y noticias, destacan las dirigidas a estudiantes, blogs y Comunidades Autónomas. En el caso de los estudiantes, dispondrán, en primer lugar, de un banco de materiales para desarrollar de manera autónoma la comprensión lectora en diversas materias y en distintos niveles. En segundo lugar, podrán descargar, en formato pdf., algunos artículos valiosos de Daniel Cassany y de Felipe Zayas sobre la lectura y la escritura digital. Finalmente, tendrán la ocasión de ensayar las pruebas del informe PISA, sin mayores consecuencias. Las secciones reservadas a los blogs y a las C.C.A.A., por otra parte, constituyen un acierto sin paliativos, no sólo porque intentan aproximarse a la realidad de las aulas y valorar los esfuerzos que se realizan a diario en favor de la innovación educativa, sino porque se adivina la voluntad de instituir un punto de encuentro virtual entre los docentes, las familias, los estudiantes y las diferentes administraciones competentes en Educación. El buen criterio también ha guiado la selección de los blogs de profesores con A pie de aula, de Lourdes Domènech, y Darle a la lengua, de Felipe Zayas, dos bitácoras de primer orden que han aportado contenidos significativos a otras secciones de este portal.
La implicación de padres y madres como mediadores entre la lectura y el lector infantil o adolescente preside el apartado dedicado a las familias, en donde se trata de facilitar esta responsabilidad mediante consejos prácticos o adelantando las respuestas a las dudas que se saben más usuales. La formación y la información, en cambio, son las prioridades que intenta satisfacer en los docentes. El primer gesto para atender a la formación será la retransmisión en directo, a partir de mañana, del "Congreso Nacional leer.es" sobre lectura, tal y como señala Celes Arteta en Educación Tecnológica. La información, sin embargo, es escasa a día de hoy, aunque se incorporen los enlaces a las páginas web de la Fundación Germán Sánchez Ruipérez y al Servicio de Orientación de Lectura (S.O.L.), entre otras. Se echa de menos una mayor variedad y profusión de enlaces, sobre todo relacionados con la lectura en castellano o en las lenguas autonómicas, así como una serie de subsecciones que recojan las direcciones de bibliotecas virtuales, prensa, revistas especializadas en lectura, como CLIJ, Faristol, Babar... Por otra parte, sería necesario un apartado exclusivo para bibliotecas que no dependiera del docente y que ofreciera consejos, modelos y recursos digitales para potenciar sus actividades de animación a la lectura. Por último, y en relación con algunas cuestiones de fondo, no se aprecia de forma nítida la relación complementaria de las habilidades de lectura y escritura, ni se atiende a los usos sociales de la lectura, ya que no se señalan las estrategias y la diversidad textual, según el género o el ámbito lingüístico, que deberán afrontar, o afrontan cada día, los jóvenes lectores.
En definitiva, "leer.es" nace como una apuesta necesaria, sólida en la mayoría de sus planteamientos, para el fomento de la lectura entre niños y adolescentes, a la que todavía le queda mucho trabajo por hacer para erigirse en el referente que pretende ser.

sábado 31 de octubre de 2009

Sobre la animación a la lectura y la construcción compartida del significado

En esta entrega de la serie "Reflexiones sobre lectura", incluyo el trabajo de Teresa Colomer "Articulación escolar de la lectura literaria", que nos proporcionó Rosa Carpio como material del curso "La educación literaria en los nuevos currículos", para redactar las siguientes respuestas:


¿Son suficientes las prácticas de animación lectora par fomentar la lectura entre los escolares? Argumenta la respuesta desde lo que supone la intervención ante las dificultades que conlleva el proceso lector.

El artículo de Teresa Colomer, “Articulación escolar de la lectura literaria”, analiza los métodos y objetivos que han caracterizado los planes para el fomento de la lectura en estos últimos años, pero en función de los resultados obtenidos. Su balance es negativo, ya que los esfuerzos invertidos por todas las instituciones y personas implicadas han sido insuficientes para universalizar el hábito lector entre niños y jóvenes. Entre las causas, la autora señala como problema de fondo la valoración de la motivación lectora por encima del desarrollo eficaz de la actividad, ya que desatiende al lector en su acceso a la lectura e ignora las dificultades de diversificación que conducen a algunos de ellos a un sentimiento de frustración y, después, al abandono. En su lugar, propone un diseño equilibrado entre motivación y aprendizaje, donde la figura del mediador adulto no distraiga la atención del posible lector de la obra literaria y le ayude a leer, ya sea por medio de la aclaración de dudas sobre el vocabulario, el diseño de actividades por proyectos de trabajo que establezcan una finalidad clara para la lectura, la creación de expectativas en torno a la obra y al modo en que la deben leer (desarrollo de la metacognición), la ampliación del tiempo de lectura en el ámbito escolar y el establecimiento de una rutina que sirva de base para la consolidación del hábito de forma autónoma; la lectura de fragmentos que les inciten a una mayor diversidad de lecturas, la realización de actividades que aúnen lectura y escritura, la organización de coloquios en los que se hable de la lectura propuesta y en que se dé pie a la utilización del incipiente “metalenguaje” literario que esté desarrollando el lector; la lectura compartida con el grupo clase, el profesor o sus propios padres, y la construcción compartida del significado con las personas antes mencionadas, donde el lector adquiere el grado de profundidad con el que debe comprender un libro de la mano de otros. Todas estas medidas están presididas por la idea de la cultura del esfuerzo, aunque desde una perspectiva compartida, que facilite la superación de las dificultades iniciales y permita el verdadero disfrute de la lectura.


Se identifica "literatura infantil" con "libros para niños" como un corpus único. Establece diferencias en este conjunto global.

La principal diferencia es el grado de diversificación temática y la fusión con otros géneros, fruto de la experimentación de los autores, tal vez como medida para satisfacer los intereses de una nueva generación que se desenvuelve en una realidad cada vez más compleja. Los cánones tradicionales no siempre cumplen estas expectativas ni se adecuan a las necesidades sociales, por lo que resulta imprescindible una reinvención que prescinda de normas literarias oxidadas y de viejos tabúes ideológicos, en favor de un corpus variado, flexible y adecuado a las distintas funciones sociales de la lectura, momentos y lectores, y que no se vea constreñido por criterios inoperantes de brevedad, lecturabilidad del lenguaje empleado, novedad o calidad, tanto en la selección de las mejores obras como de las de menor calado, con las que posiblemente el lector no establecerá ningún tipo de lazo y que olvidará rápidamente. Teresa Colomer cita como ejemplos de estas formas nuevas de escribir literatura infantil las obras con vocación literaria, obras de consumo, libros didácticos y los libros de narraciones “documentales” sobre temas de actualidad.
En Introducción a la Literatura Infantil y Juvenil (1999), Editorial Síntesis, Madrid, explica con detalle este cambio de gustos desde una perspectiva histórica.


¿Qué son prácticas de lectura compartidas? ¿Qué significa en dichas prácticas compartir la construcción del significado?

La lectura compartida es un nuevo enfoque en la mediación entre los libros y los futuros lectores con el fin de alcanzar un funcionamiento social de la lectura. El primer obstáculo al que se enfrentan son las “defensas” que han desarrollado los lectores frustrados, unidos bajo el lema de “A mí no me gusta leer”. Este rechazo se origina en las primeras etapas del aprendizaje, cuando el niño, desacostumbrado al fracaso, no puede acceder a la lectura de manera eficaz y satisfactoria. Entonces comienza a recopilar argumentos que lo justifiquen y que, si nada lo remedia, lo acompañarán hasta la edad adulta en forma de creencias, como la consideración de que es una actividad elitista, infantil, propia de generaciones anteriores, sólo circunscrita al ámbito académico o femenina, si la arguyen desde una perspectiva exclusivamente masculina y machista.
El mejor modo de combatirlas es implicar a mediadores adultos, empezando por padres, profesores y maestros, para que apliquen las medidas que hemos señalado en la primera cuestión. Sin embargo, también se necesita la colaboración del Estado, además de cualquier institución, pública o privada, para formar a estos mediadores, ya sea en escuelas de padres o en cursos para el personal docente.
En cuanto a la construcción compartida del significado, la clave reside en el enfoque de que el profesor no debe ser el único que interprete los textos que se trabajen en clase, sino animar a sus alumnos a que aventuren hipótesis, hagan sus aportaciones y descubran el texto por sí mismos. Por tanto, el esfuerzo interpretativo se reparte entre todos, al igual que el beneficio del aprendizaje, pues las carencias de unos se suplen con la pericia de otros, bajo la orientación del docente. Esto favorece no sólo la adquisición de las habilidades necesarias para desarrollar la competencia lectora o literaria, sino que fomenta el principio de solidaridad, la cohesión grupal, la autonomía en el aprendizaje y el hábito de lectura para su disfrute.



martes 27 de octubre de 2009

Ficha de lecturas obligatorias para Primer Ciclo de ESO

Buscando en el baúl de los recuerdos, he encontrado esta ficha de lecturas obligatorias que compuse para Primero de ESO. La he retocado un poco, sin entrar en todos los detalles que necesitaría, para que sirva de alternativa a la que tengo publicada en este blog. Más adelante, es posible que aporte un modelo resuelto.
Para descargarla, tal vez sea necesario que os registréis en "Issuu" con una dirección de correo electrónico.


sábado 24 de octubre de 2009

¿Están cambiando los hábitos lectores de los jóvenes?

He aquí una nueva entrega de los artículos que escribí para el curso "La educación literaria en los nuevos currículos". El inicio puede parecer algo tremendista, y en ningún caso se puede aplicar a todo el alumnado, aunque tampoco podemos negar que esta forma de concebir la realidad sea minoritaria entre los adolescentes. La parte del cuerpo argumentativo realativa a las competencias básicas, era un requisito de la pregunta que he suprimido del enunciado.

¿Puede afirmarse que los cambios de los hábitos lectores de los jóvenes estén cambiando?

Sí, porque la manera en que se relacionan con la realidad es dinámica, cambiante y cada vez más compleja. En primer lugar, son hijos de su tiempo y de la sociedad de la información, que transmite por saturación, todos los días, una inabarcable cantidad de datos mediante soportes muy diversos que exceden los límites del papel. En segundo lugar, debido a su edad, es decir, por su estado de madurez psicológica e intelectual, absorben cualquier información, venga de donde venga, sin saber discriminar lo importante de lo prescindible, hasta conformar un inventario de conocimientos superficiales, inconexos, marcados por tendencias consumistas que se desvanecen pasados unos meses y que tienen como fuentes preferentes los medios audiovisuales, pues requieren mucho menos esfuerzo de descodificación, comprensión o interpretación que las fuentes librescas tradicionales. La consecuencia inmediata es que el adolescente adquiere una conciencia acrítica sobre los contenidos a los que accede, reforzado por ciertos valores sociales al alza que priman lo nuevo, lo divertido y el disfrute rápido por encima de la verdad, la calidad o la creatividad.
Por todo ello, resultan imprescindibles las competencias básicas: la competencia digital, por ejemplo, les habilita para acceder y elaborar con eficacia cualquier información que necesiten, aunque ya estén familiarizados con la mayoría de los soportes a los que afecta; la competencia en comunicación lingüística garantiza el desarrollo de sus microhabilidades para que logren cualquiera de sus propósitos comunicativos; la competencia de aprender a aprender les dota de autonomía para adquirir nuevos conocimientos para desenvolverse por sí mismos en una realidad cambiante y en una sociedad dinámica, que planteará retos cada vez más complejos que no se podrán resolver con soluciones obsoletas; la competencia social y ciudadana les servirá para ejercer su ciudadanía de manera responsable, positiva y solidaria; la autonomía e iniciativa personal no sólo estimulará su empatía, necesaria para la adquisición de la competencia anterior, sino que será el mecanismo que los acercará a una verdadera edad adulta, en la que puedan disfrutar de todas sus ventajas y asumir todos sus inconvenientes.

Related Posts with Thumbnails

¿Qué es "Aguja de marear"?